martes, 7 de julio de 2026

Entrevista al escritor Pedro Ovalles sobre "Tablero", libro de cuentos de Aída Cartagena Portalatín

Por Aída del Carmen Reyes y Martha de León


1. ¿Cómo describiría la concepción que tenía la autora sobre la condición femenina y de qué manera considera que esta visión se refleja en la obra objeto de estudio?

La concepción que subyace en el libro Tablero, un texto de cuentos de Aída Cartagena Portalatín, representa una visión de la existencia y la sociedad, firmemente relacionada con sus ideas sobre la dignidad del ser humano y el valor de las personas en comunión social. Asimismo, la obra proyecta propuestas que buscan garantizar que la mujer construya su propia identidad, exigiendo, a su vez, que sus derechos legítimos sean siempre plenamente reconocidos.

Noto que en todo este conjunto narrativo aparece una noción literaria estrechamente vinculada con la ideología de la literatura comprometida. Esto ocurre porque la autora busca proyectar, mediante su obra, el modo en que los lectores se concientizan, se educan o quedan debidamente advertidos sobre su rol como ciudadanos activos ante su propia historia y ante su propia patria.


2. La autora evitó definirse como feminista. Desde su perspectiva, ¿esta decisión obedecía a una postura ideológica o al deseo de evitar ser encasillada dentro de un movimiento específico?

Considero que Aída Cartagena Portalatín en ese valioso conjunto de cuentos, Tablero, aunque poseía profundas ideas feministas sobre la emancipación femenina social, evitó ser sumamente explícita. Probablemente temía los riesgos derivados de expresarse de manera tajante según sus verdaderos pensamientos. Aída fue una intelectual que, tanto en la práctica como mediante la teoría poética, visible en obras fundamentales como Una mujer está sola, se pronunció firmemente a favor de la total emancipación femenina. Esta postura la sostuvo no solo mediante sus versos, sino también a través de sus discursos, sus ensayos y, como ya mencioné, lo demostró fehacientemente en la práctica.

Esto significa que toda aquella expresividad que pudo haberse manifestado discursivamente durante su accionar social, ella la plasmó magistralmente en sus creaciones literarias, especialmente en Tablero y múltiples poesías. Previamente mencioné el poemario Una mujer está sola, texto que resulta ser, desde mi perspectiva, la pieza más emblemática en este aspecto particular.


3. ¿Considera que su rechazo a la etiqueta de feminista influyó en la forma en que construyó a sus personajes femeninos? ¿Por qué?

Sobre Aída Cartagena Portalatín, ya he expresado claramente que nunca existió contradicción alguna entre sus prédicas personales y su accionar o quehacer literario. Ella demostró esta notable coherencia de manera fehaciente mediante sus cuentos. Incluso, en el libro Tablero aparecen personajes que, de forma muy explícita, se manifiestan defendiendo constantemente la dignidad y los derechos fundamentales de las mujeres, reflejando dicho compromiso ético tanto en sus acciones narrativas como en sus múltiples prédicas textuales.

Considero firmemente que Aída construyó una obra sustentada en dicha ideología. Aunque su literatura poseía una notable densidad estética en su poesía, y sus cuentos fueron elaborados utilizando técnicas muy avanzadas para aquel momento, ella supo poner en práctica la denominada ideología literaria del compromiso. Exactamente eso fue lo que logró: materializar su inquebrantable compromiso al defender aquellas causas justas, rescatando incansablemente la dignidad femenina con el firme propósito de exigir para cada mujer todos esos derechos inalienables que, por su propia esencia humana, le corresponden y que plenamente se merece.

Por tanto, resulta muy oportuno en este sentido reiterar que, en la figura de Aída Cartagena Portalatín, existió una perfecta consonancia entre praxis y teoría. Es decir, sus ideas y concepciones filosóficas, sociales e históricas dialogan armónicamente con su obra literaria, destacándose especialmente el caso de Tablero. En este maravilloso conjunto de cuentos que ella escribió, logró plasmar como objetivo principal muchas de las importantes reflexiones que acabo de expresar en este análisis.


4. En vida, la autora manifestó admiración por diversos escritores franceses, entre ellos Simone de Beauvoir. ¿Qué influencias filosóficas o literarias identifica en la construcción de sus personajes femeninos?

Ciertamente, Aída fue una gran devota de Simone de Beauvoir y de todo el movimiento feminista universal. Puedo afirmar que dicha autora representó un ídolo para Aída Cartagena Portalatín, pues ella misma lo manifestó repetidas veces. Lo recuerdo claramente cuando, junto al intelectual Bruno Rosario Candelier, visitábamos su casa en Moca, ubicada frente a la Iglesia Corazón de Jesús. Allí regresaba frecuentemente los fines de semana para compartir agradablemente con sus familiares y allegados mocanos, incluyendo a Juan Alberto Peña Lebrón y Bruno Rosario Candelier. Precisamente, a través de Bruno, tuve el gran privilegio de participar en enriquecedoras conversaciones durante aquellas memorables visitas que le realizábamos. Reitero que, durante esos encuentros, ella mencionaba a la pensadora francesa con una admiración verdaderamente constante y profunda.

Este hecho demuestra claramente que la autora mocana, nuestra admirada Aída, estuvo siempre de acuerdo con el pensamiento y fue ferviente seguidora de la obra de Simone de Beauvoir. Asimismo, la influyente autora francesa mantuvo una consonancia sumamente densa entre su praxis y su prédica respecto a la férrea defensa de la dignidad femenina. Abogó, además, por la dignidad integral del ser humano, promoviendo su emancipación frente a las graves injusticias y los opresivos yugos ideológicos que, durante aquella compleja época, se ejercían con muchísima más fuerza y crueldad en contra de la mujer.

5. ¿Qué papel desempeña el contexto histórico y social en la configuración del personaje femenino dentro de la obra?

Aída vivió y escribió la mayor parte de su invaluable literatura —yo afirmaría que casi toda— inmersa en un asfixiante contexto histórico de represión durante la dictadura trujillista. Esto motivó que, mediante sus personajes, ella reflejara una sólida ideología de defensa y, como ya he señalado, de emancipación ideológica tanto de la mujer como del ser humano en sentido general. En consecuencia, su obra proyecta una clara propensión hacia la emancipación humana, concebida cuidadosamente a través de un arduo proceso de genuina construcción histórica.

6. ¿Considera que las protagonistas de esta y las demás obras de Aida Cartagena cuestionan los roles tradicionales asignados a la mujer o, por el contrario, termina adaptándose a ellos? ¿Qué elementos diría que sustentan su interpretación?

Dicha concepción de Aída se empalma perfectamente con las actitudes y el pensamiento de los personajes de Tablero. Además, esta perspectiva coordina plenamente con el difícil momento histórico en el cual ella nació, creció y forjó su carácter, porque todo el complejo proceso social que presenció durante su formación inicial aquí en Moca estuvo fuertemente marcado por sucesivos gobiernos violentos, incesantes guerrillas y encarnizados enfrentamientos militares entre diversos caudillos regionales. Toda aquella terrible inestabilidad política desembocó, inevitablemente, en la opresiva dictadura que impuso Rafael Leónidas Trujillo.

Todo ese duro proceso histórico provocó, desde mi perspectiva, que las mujeres, los seres humanos y todos los dominicanos necesitáramos urgentemente una voz literaria. Requeríamos un escritor o intelectual valiente que asumiera resueltamente dicha defensa. Y precisamente en esa valerosa defensa debía estar presente, como de hecho lo está magistralmente en la obra de Aída Cartagena Portalatín, un poderoso llamado, un mensaje reflexivo y una gran moraleja cívica dirigida a todos los dominicanos, instándonos a reclamar enérgicamente la libertad individual, los derechos intrínsecos del ser humano, principalmente en lo social.


7. ¿Encuentra similitudes entre la protagonista de esta obra y los personajes femeninos presentes en otras obras de la autora? En caso de que su respuesta sea afirmativa, ¿cuáles serían las más significativas?

Exactamente, en Tablero figuran personajes que enfrentan situaciones complejas, y tanto sus conflictos como sus prédicas se dirigen exclusivamente al justo reclamo de sus derechos. Esto significa que Aída actuó de manera muy deliberada, impulsada por la sólida ideología que ostentaba. Ella se erigió orgullosamente como la principal abanderada de la defensa femenina y la emancipación histórica dominicana, buscando erradicar todos los crueles flagelos de represión social y los graves atentados contra la dignidad.

8. Tomando en cuenta que nuestra investigación se centra en el aspecto teórico-literario ¿Considera pertinente analizar esta obra desde una perspectiva de género? ¿Qué aportes y qué limitaciones podría tener ese enfoque en el estudio del personaje femenino?

Podemos identificar notables vasos comunicantes entre distintas obras de Aída respecto a su profunda concepción ideológica. Destaca su inquebrantable pretensión de dignificar la valiosa condición humana en lo femenino y, en términos más generales, la propia existencia del ser humano, tanto universalmente como específicamente en nuestra República Dominicana. Me refiero concretamente a que, al analizar detalladamente los personajes de Tablero y el trasfondo significativo presente en Una mujer está sola, encontramos muchísimos elementos y brillantes ideas estéticas que resultan ser extraordinariamente similares.


9. Finalmente, ¿qué aspecto considera indispensable comprender sobre la autora o sobre esta obra para interpretar adecuadamente la construcción del personaje femenino?

En consecuencia, dentro de sus demás obras narrativas, dichas ideas filosóficas se reiteran constantemente. Aunque en algunos textos resultan más explícitas que en otros, existen, repito, innegables vasos comunicantes. Hay firmes líneas temáticas generales que se entrecruzan y permean magistralmente su notable producción literaria. Por ejemplo, reiterando lo anterior, basándonos en los personajes de Tablero y Una mujer está sola, podríamos elaborar un ensayo sustancioso que resalte detalladamente la evidente consonancia, los valiosos vasos comunicantes y las profundas semejanzas existentes respecto al rico trasfondo significativo que comparten ambas creaciones literarias dominicanas. Finalmente, al analizarlas a fondo, cualquier lector podrá percatarse de que subyace una idéntica e inquebrantable pretensión de dignificación de la condición humana tanto en lo histórico como en lo social.

Limitar un estudio exclusivamente a lo femenino al analizar las magistrales obras de Aída, sobre todo textos como Tablero, Escalera para Electra y sus hermosas poesías, genera una perspectiva crítica que resulta algo restrictiva. Sin embargo, por otro lado, resulta muy positivo destacarlo porque, como evidencian claramente sus escritos, para nadie representa un secreto que la producción de Aída refleja poderosas pretensiones orientadas a dignificar la condición femenina. Eso es indiscutiblemente cierto. Desde esa óptica, resulta favorable resaltar dicha característica inherente a sus obras, fundamentalmente en Tablero. Reitero la importancia de dignificar la postura feminista y defender a la mujer.

Pero, por otro lado, también existe un hecho sumamente evidente, y es que el análisis quedaría limitado estrictamente a esa sola vertiente interpretativa de su vasta obra. Por ello, resultaría sumamente conveniente realizar un estudio académico que englobe absolutamente todas sus pretensiones y aquella compleja ideología que sobrepasa lo estrictamente femenino. Me refiero a las profundas pretensiones de Aída por dignificar plenamente la condición femenina y restablecer los derechos perdidos para que la mujer sea siempre digna de sus legítimas prerrogativas sociales, históricas y filosóficas. Sería verdaderamente importante elaborar un análisis que logre abarcar el conjunto total de sus valiosas concepciones. Claro está, resaltando aquella vertiente más evidente y explícita: la noble defensa de la mujer.

Hay un aspecto fundamental que debemos tomar siempre en cuenta para poder comprender cabalmente a Aída y la brillante concepción que forjó. Y es que cuando ella se posicionó, ya sea de manera explícita o implícita, en férrea defensa de la condición femenina y de los derechos igualitarios, nunca lo hizo restringiéndose exclusivamente a la mujer dominicana o al ámbito puramente local. Al contrario, resulta imprescindible comprender que nuestra ilustre autora ostentaba una concepción del ser humano increíblemente amplia y verdaderamente universal. Ella defendía con notable pasión no solo los derechos de la mujer, sino la dignidad humana en sentido general, proyectándola, de manera casi mística y cósmica.

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Pedro Ovalles nació en Moca, provincia Espaillat, República Dominicana, en 1957. Realizó estudios de Licenciatura en Educación, mención Letras, en la Universidad Federico Henríquez y Carvajal (UFHEC), Recinto de Moca, y posteriormente cursó un Postgrado y una Maestría en Gestión y Administración de Centros Educativos en la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra (PUCMM), en Santiago de los Caballeros. Su formación académica ha estado estrechamente vinculada a la educación, la literatura y las humanidades.

A lo largo de su trayectoria profesional ha desarrollado una amplia labor docente, académica y cultural. Fue decano de la Facultad de Letras de la UFHEC, Recinto Moca, y ha impartido las asignaturas de Lengua y Literatura en diversas universidades dominicanas. En el ámbito de la educación secundaria ejerció como director del Liceo Nocturno del Distrito Municipal de su comunidad de origen y como subdirector del Colegio Porfirio Morales de Moca. Asimismo, ha mantenido una activa participación en la promoción de las letras dominicanas como miembro fundador del Taller Literario Octavio Guzmán Carretero y director del Taller Literario Triple Llama, ambos establecidos en su ciudad natal.

Su producción poética ha sido incluida en importantes compilaciones, entre ellas Antologías de poetas mocanos, Antología del Ateneo Insular, Juego de imágenes: la nueva poesía dominicana y Voces del Valle. Gracias a la calidad de su obra ha recibido diversos premios y menciones de honor en certámenes literarios de alcance regional y nacional. Entre sus principales reconocimientos figuran la distinción de Hijo Distinguido otorgada por el Ayuntamiento de Moca en diciembre de 2003; el Diploma de Reconocimiento concedido en marzo de 2005 por la Academia Dominicana de la Lengua por sus méritos literarios, su aporte estético y su contribución a la cultura; el reconocimiento como Joven Intelectual del Año, otorgado en junio de 2005 por el Taller Literario Virgilio Díaz Grullón de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (Centro Regional Santiago); y un reconocimiento especial recibido en agosto de 2007 por parte del Distrito Municipal de Monte de la Jagua, en Moca.

Su obra publicada comprende nueve poemarios y un libro de ensayos. En poesía ha dado a conocer Retoños de sueños (1987), Dulce suicidio (1991), Siempre tú (1995), Pasión de mar (2001), Arquitectura de silencios (2002), El color del silencio (2004), Danza del aire (2006), Danza del suicida (2008) y El color de la soledad (2009). En el género ensayístico publicó Lenguaje, Utopía y Creación (2009), obra editada por la entonces Secretaría de Estado de Cultura.

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